Buenos Aires 21 de Abril 2025
En los últimos días, un nuevo episodio mediático volvió a sacudir al mundo del espectáculo. Viviana Canosa, con el estilo que la caracteriza, lanzó una fuerte acusación al aire, apuntando contra siete figuras del medio, entre ellas Lizi Tagliani, sin pruebas concretas pero dejando entrever graves insinuaciones.
Cuando se habla de denuncias, más aún en un contexto público y masivo, el límite entre la libertad de expresión y el daño a la integridad ajena se vuelve difuso. Las palabras tienen peso, y en los medios, ese peso puede transformarse en condena social, en cancelación, en sufrimiento real para quienes quedan expuestos.
No se trata de callar verdades, sino de entender que cada vez que se enciende un micrófono también se enciende una responsabilidad. La justicia tiene sus canales, y el periodismo, su ética. Ojalá podamos aprender a construir un espacio donde el entretenimiento no se alimente del escarnio, y donde las diferencias se resuelvan con respeto y no con exposición.
Porque en definitiva, no se trata de quién grita más fuerte, sino de quién sabe usar su voz para construir, no para destruir.
Por Verónica Bertazza- Periodista
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